En el Alto Egipto se encuentra un cuarto de la población del país pero constituye dos tercios de su ciudadanía más empobrecida. El F-ODM financió un programa para dar más voz a los pequeños propietarios de tierra con respecto a la cadena de producción alimentaria. Apoyó a seis asociaciones de agricultores y capacitó a 1500 agricultores en métodos agrícolas y gestión de pequeñas empresas.