20 años después del fin de la guerra civil, El Salvador registra la tasa de violencia más alta de toda América Latina. El F-ODM reunió con éxito al gobierno nacional, los gobiernos locales y varias ONG en un modelo que promueve la seguridad ciudadana; el programa benefició a más de 10.000 personas reclamando espacios públicos de recreación y promoviendo la coexistencia, incluida la campaña «Yo decido vivir en paz».